miércoles, 5 de octubre de 2011

Panamá toma medidas ecológicas para ampliar el canal

ampliacio La construcción del Canal de Panamá, finalizada en 1914, provocó innumerables efectos ecológicos a su alrededor. Ahora  que lo estamos expandiendo, hay tomar en cuenta que proteger el medio ambiente está de moda, por lo que han decidido hacerlo de forma sostenible. Talar, excavar, hurgar, abrir caminos profundos en el istmo deja una importante huella natural. Animales y plantas que habitaban en los alrededores de esta obra arquitectónica pasaron de ser espectadores a convertirse en invasores.

Consciente de esto, la Autoridad del Canal de Panamá, designó a un equipo de profesionales para coordinar las labores de impacto ambiental a raíz de los trabajos que empezaron en el 2007 y que se estima culminen en el 2014. En año 2007, antes de arrancar con el proyecto, se aprobó un estudio de impacto ambiental realizado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en el que se especificaron los requisitos ambientales a seguir, tales como: inspecciones, control de indemnizaciones ecológicas, reforestación, plan de rescate de fauna, rescate arqueológico, estudio paleontológico, entre otros. 

Antes de deforestar cada hectárea, un equipo de veterinarios acordona el área, busca a los animales que viven ahí, revisa qué especies tienen poca movilidad para ayudarlas a ubicarse en zonas aledañas, en los alrededores del Canal de Panamá, donde hay áreas boscosas sin actividad humana, a la cual es posible trasladar la fauna. Osos perezosos, osos hormigueros, reptiles, anfibios y arañas grandes han sido trasladados a otros espacios naturales a fin de preservar sus vidas, pero con los insectos han tenido algo de problemas.  Hasta el momento, más de 3,000 animales han sido rescatados.  

Si bien utilizan la deforestación para agrandar las presas, por cada hectárea deforestada, están obligados a reforestar el doble. La lógica de esa medida es genial, ya que con el tiempo deberían acabarse las hectáreas deforestadas y terminarse finalmente esa violenta práctica. Hasta la fecha, “ya van más de 565 hectáreas reforestadas con especies nativas y la colaboración de miembros de la comunidad", explica Jovanka Guardia, redactora técnica del área de comunicación y documentación histórica del Programa de Ampliación del Canal de Panamá.

También se preocupan por la arqueología y paleontología del lugar. Tras los movimientos profundos de tierra han aparecido algunos descubrimientos arqueológicos interesantes. Si durante los trabajos se tropiezan con algún potencial hallazgo, se suspenden las labores, se acordona el área y se busca la evaluación de un arqueólogo. Hasta ahora, se han encontrado restos precolombinos, cerámicas, un gran número de puntas de flecha, municiones, herraduras de caballo y herramientas. Todo lo recolectado se va clasificando de acuerdo al material y la época.  En cuanto a la parte paleontológica, la Autoridad del Canal de Panamá se apoya en el Instituto Smithsonian con sede en la ciudad, para realizar estudios de investigación que han dejado como resultado la recolección de 3,500 fósiles animales y unos 250 fósiles de plantas. Adicionalmente, se ha promovido una nueva discusión científica sobre el origen del istmo que, según estos estudios, parece ser más antiguo de lo que imaginaban.

Con el objetivo de asumir las consecuencias ambientales, el Estado estableció una tasa de indemnización ecológica, que dependiendo del bosque, pueden costar desde $500 hasta $20,000. Siendo que los pajonales pueden costar $500, los bosques secundarios maduros se pagan a $5,000 por hectárea, y los manglares a $20,000. Esta tasa de indemnización se paga una única vez, antes de intervenir el área, y es cancelada a la Autoridad Nacional del Ambiente o a la Autoridad de Recursos Acuáticos de acuerdo al tipo de vegetación.

Con estas medidas, las labores de ampliación del Canal de Panamá que impactan inevitablemente en el tema ambiental y ecológico, buscan retribuirle a la naturaleza por su intervención humana.  Enhorabuena mi Panamá!!!